Tras muchos años de trabajo y un viaje de 408 kilómetros, dos testigos de Jehová han conseguido acoplarse esta mañana a la Estación Espacial Internacional para llamar al timbre y hablar de la Biblia a los seis astronautas que se encuentran allí realizando tareas de mantenimiento y exploración, según han informado diversas agencias espaciales de todo el mundo.

Nada más sonar el timbre de la Estación Espacial Internacional, todo el trabajo del centro de investigación en la órbita terrestre se ha visto interrumpido para no hacer ruido y que los dos testigos de Jehová piensen que no hay nadie en el interior.

El astronauta ruso, Dimitri Kurichov, ha sido el encargado de acercarse a la mirilla caminando sin hacer ruido aprovechando la falta de gravedad. “Si creen que no estamos, se irán”, ha dicho a los demás astronautas entre susurros.

Según se puede ver a través de los telescopios de la NASA, en estos momentos los dos testigos de Jehová siguen en la puerta de la estación, flotando en el vacío y soportando temperaturas extremas mientras esperan pacientemente a que los astronautas les abran para poder prestarles un ejemplar de la revista La Atalaya. “Houston, tenemos un problema”, han declarado los astronautas al comprobar que los dos antitrinitaristas no tienen intención de marcharse y parecen dispuestos a predicar el evangelio por toda la galaxia.

Al cierre de la edición, se ha vivido el momento más delicado en los 20 años de historia de la Estación Espacial Internacional cuando, con los dos testigos de Jehová en la puerta, un comercial de Orange ha hecho sonar el teléfono del módulo de soporte vital Harmony para hablar de la nueva tarifa “fibra+móvil”.