12 cosas que sólo los nacidos en 1981 y que se llamen Kike García de la Riva y sean los autores de este artículo entenderán

O SEA, SI TÚ ERES YO

Todas las personas que hayan nacido en los ochenta y estén ahora mismo sentadas frente a su ordenador escribiendo exactamente estas líneas se sentirán súper identificadas con TODOS Y CADA UNO DE LOS SIGUIENTES PUNTOS.

1Este fue tu referente de masculinidad cuando eras un niño

2Que era absoluta basura al lado de tu referente de mujer perfecta

3Y este era tu programa favorito

Y creías que el risómetro era ciencia EX-AC-TA.

4Reconocerás esto enseguida porque lo llevas siempre encima…

y te hace reír cada vez.

5…pero también esto

¡Ñam, ñam, ñam! No, esto no te hace reír.

6Tu DNI es el 52325376Z

Jajaja, ¡Y encima lo pones aquí porque vas a tope con el chiste!

7Agustín Córcoles te hacía esto

8…y tú hacías esto

Un poco buscándolo, ¿no?

9Y esta es tu novia desde hace quince años

Probablemente el mejor humano que existe en el planeta.

10Oh, y no olvidemos que esto es justo lo que estás viendo ahora mismo…

Sí y no, porque justo ahora ha cambiado.

11Y que estás escribiendo este artículo pensando que eres un genio del humor…

Le has dado un buen giro a la propuesta inicial que era ’10 cosas que sólo los que nacieron en 1438 entenderán’. Di que sí, este enfoque da muchísimo más juego.

12…pero en realidad te recuerdas a ti mismo que lo meta y lo autorreferencial está súper trillado y que cualquiera que haya escrito un poco de humor sabe que es una salida fácil y obvia. Y piensas que vale, que has salvado el pellejo un día más pero ya has quemado la carta del chiste obvio metatextual. Y por lo tanto te preguntas a ver qué haces la próxima vez, mañana o la semana que viene, y piensas que más vale que te limites a hacer tareas de despacho o a editar vídeos porque en lo creativo apenas te quedan tres o cuatro balas en la recámara y no vas a poder repetirlas a perpetuidad y que ya está, ya has dado todo lo que podías dar de ti mismo y quizá has tenido… ¿Cuántos? ¿Dos años más o menos buenos? ¿Tres? Quizá ni eso. Quizá ni siquiera has tenido dos o tres años productivos. Quizá simplemente has estado cómodo durante un tiempo. Cómodo pero no brillante. Y deduces que ahora viene el trabajo de verdad. Ya está. Ahora viene la parte en la que tu actividad profesional se queda reducida a ejercer el oficio y sólo puedes ir repitiendo fórmulas hasta ese momento en el que el público se dé cuenta de que en realidad el truco está ya agotado. Y entonces la gente se cansará, si es que no se ha cansado ya a día de hoy, y poco a poco habrá que asumir que tienes que ir buscándote un trabajo de verdad. Y quizá tengas que volver a hacer de copy creativo en alguna puta agencia de publicidad o tengas que suplicar un trabajillo de guionista en algún programa de mierda donde ni siquiera estarás a la altura de tus colegas. Y lo que es peor: te verás obligado a ir cada día a una productora ubicada en un polígono industrial a una hora y media de autobús. Tendrás que desplazarte cada día de tu vida a un páramo gris lleno de asfalto y metal donde comerás el menú del restaurante durante años hasta que te sientas sucio y aceitoso y con las arterias llenas, a reventar, de colesterol. Y con suerte quizá acabes dirigiendo algún equipo o haciendo tareas de producción porque nadie que se dedica al humor puede realmente vivir de esto muchos años, y si dudas de ello sólo tienes que mirar a tu alrededor y ver la media de edad de los guionistas y gente del mundillo. Pero mientras escribes estas líneas así, un poco apelotonadamente, sin siquiera revisarlas y dejando que eso lo haga Xavi, eres también totalmente consciente de que no puedes trabajar con la sensación de que te estás reservando para algo. No puedes vivir con la sensación de que te estás entrenando para alguna prueba que está por llegar, porque eso no va a ocurrir. Hay que darlo todo cada vez. Cada día. Tengas poco o tengas mucho, hay que dar eso que tienes en cada momento porque esa es la única manera realmente divertida y realmente honesta de hacer este trabajo. Y ya mañana veremos qué tal porque eso es lo que hay. Y eres consciente también de que todo esto, todas estas palabras que estás tecleando con tus propias manos, Kike, buscan darle una falsa profundidad a un artículo que, finalmente, va a resultar fofo, vacuo, llorón, compungido, pretencioso, fanfarrón, almidonado, adolescente y artificial.


¡Jajaja, tal cual!!! ¡Pillado!