Un estudio realizado por la Asociación de Biólogos Españoles concluye que hablar con las plantas es positivo para ellas, hasta cierto punto. Por ello, su directora, Judith Cascajal, recomienda a los argentinos “que se corten un poquito” a la hora de darles conversación.

Las conclusiones se publican en la prestigiosa revista Studia Botánica, en un artículo que lleva por título “¡Ché, boludo, callá!”. Según los investigadores, las plantas que conviven con argentinos sufren unos niveles de estrés altísimos. Algunas de ellas, incluso, llegan al suicidio a partir de las seis horas de exposición a la verborrea argentina.

“En situaciones extremas”, dice el artículo, “un geranio fue capaz de ladear la maceta hasta provocar que se precipitase al vacío”. Y añade: “Paralelamente, las plantas cuyo propietario argentino estaba afónico se mostraban más saludables”.

Otro dato revelador es que el tema de la conversación también puede afectar a la salud del vegetal. Los biólogos recomiendan que el contenido de las charlas sea variado, pasando de cuestiones ligeras como la climatología a conceptos básicos de macroeconomía. “Las plantas suelen mostrarse reacias a más de seis horas de conversación sobre Maradona”, añaden sin dar nombres, pero evidentemente señalando de forma velada a la comunidad argentina.

Los científicos recomiendan tratar a las plantas de manera similar a las personas. “Conviene tratarlas de una manera lo más humana posible”, explica. “Si el mate es desagradable al paladar humano también lo es para los vegetales”, subrayan los expertos.

Para este estudio se ha contado con la colaboración de 50 argentinos, 50 plantas y 3.000 científicos que analizaban las conversaciones en turnos de cinco minutos como máximo, tal y como exige la LTA (Ley sobre el Trato con Argentinos).