Sólo cinco minutos después de conocer la noticia de que su boleto de la lotería, el número 71.198, había resultado premiado con el Gordo de Navidad, Roberto Fonseca, votante de Podemos de 35 años, se ha hecho del Partido Popular. “Al final lo que dice Podemos suena muy bien, pero hay que vivir en el mundo real”, ha declarado a las puertas de la administración del Parque Corredor Quiosco 3, en Torrejón de Ardoz, donde adquirió su participación.

“El gordo salió a las 11:54 y a las 11:59 él ya se había hecho del PP”, explica uno de los primeros amigos a los que el ganador ha dejado de hablar. Los primeros doce euros de los cuatrocientos mil que le han tocado Roberto los invertirá en cortarse la coleta en una peluquería porque considera que “hay que ir aseado por la vida”.

Al hablar con la prensa, Roberto se ha definido como un hombre hecho a sí mismo. “Un día decidí dejar de quejarme desde el sofá para salir a emprender”, explica orgulloso. Roberto, que solía jugar a la lotería cada año, dice no creer en la suerte. “A mí nadie me ha regalado nada, todo lo que tengo es porque supe invertir en el momento oportuno”, sentencia. “El 71.198 estaba claramente en dinámica ascendente”, insiste.

En sólo cinco minutos, y antes de siquiera de haber cobrado el premio, Roberto ha pasado de manifestarse en contra de las políticas de recortes del Gobierno a lamentar que los jóvenes españoles no sepan emprender. “Lo quieren todo hecho y en la vida hay que currárselo”, ha explicado a la prensa. “Si no, mirad a Amancio Ortega”, ha añadido.

Tras su cambio de ideología, el ganador del Premio Gordo de este año ya está estudiando con su equipo de abogados la mejor manera para llevarse el dinero a un paraíso fiscal y no declararlo en España. “En este país a los ricos nos tratan como a delincuentes”, ha lamentado.