A pesar de estar prácticamente lleno, un vaso de agua ha sido desechado por completo después de que la persona que estaba bebiendo de él descubriese una diminuta miga de pan flotando en su interior, según han informado fuentes de un restaurante de Barcelona. “De ahí ya no se podía beber”, declara el camarero responsable de la mesa en la que se produjeron los hechos.

“Esa minúscula miga se ha sumergido en una masa de agua que era 250 veces su tamaño y le ha hecho frente hasta convertir cada gota en desperdicios”, ha comentado uno de los testigos completamente estupefacto ante la proeza del insignificante trozo de pan. Fue él mismo quien tuvo que pedirle al camarero que se llevara el vaso y lo sustituyera por otro dado que la miga, “con una furia incontrolable y una valentía para nada acorde a su microscópico tamaño”, ha imposibilitado que se pudiera beber de ahí.

“Una vez en el vaso, lejos de amedrentarse, la miga ha empezado a crecer y a crecer, suerte que hemos sido capaces de detenerla a tiempo”, explica otro testigo.

Al cierre de la edición, las fuentes han confirmado que la miga ha sido arrojada por el desagüe junto con el agua que ha dejado inservible y, ya completamente hinchada tras la gesta, parecía tener la intención de dirigirse al océano.