La penetración en el mercado español de los dispositivos de navegación GPS es muy marginal y no alcanza el 5%, según se desprende de un estudio difundido esta mañana por los propios fabricantes. Los españoles siguen prefiriendo el hábito de sacar la cabeza por la ventanilla del coche y examinar la disposición de los astros en el cielo con una ballestilla, un astrolabio y un cuadrante.

“La voz que te dice todo el rato que vayas a la izquierda o a la derecha me pone nervioso y además no me fío. Mi bisabuelo usaba el astrolabio, mi abuelo también y mi padre también, y si algo funciona no lo voy a cambiar”, argumenta uno de los conductores encuestados. “Va a saber más Google Maps que Dios colocando las estrellas”, añade.

En España, sigue siendo muy habitual preguntar por una calle y que otro conductor responda “muy fácil, cuando el sol esté en su máxima altura sobre el horizonte, dirigiendo el sextante en la dirección en que se encuentra más próximo el ecuador, anote su altura angular sobre el horizonte, la hora que marca el cronómetro y la declinación que tiene el sol a esa hora según lo que ponga en el Almanaque Náutico. Luego ya es todo recto, según se va, a la derecha y, conforme se acerque a la gasolinera, allí ya pare y pregunte”.

El informe más detallado sobre la influencia de los astros en la conducción de los españoles se ofrecerá en la nueva serie documental de Canal Historia titulada “Doce: la Historia desde las estrellas”, que muestra la fascinante influencia que los astros han tenido en la creación de la Historia de la Humanidad.

“Mientras todos los países desarrollados insisten a la gente para que no conduzca mientras mira el móvil, aquí en España seguimos intentando que los automovilistas metan la cabeza dentro del coche y dejen de hacer cálculos matemáticos que les obligan a soltar el volante para contar con los dedos”, adelantan los responsables de Canal Historia, que confirman que los astros siguen siendo “el Internet de los españoles”.