Alertados por el aspecto demacrado de los mensajeros y por sus movimientos débiles que indican que están al límite de la resistencia humana, diversos grupos de buitres han empezado a seguir a los repartidores de comida confiando en que pronto se tumbarán en el asfalto a esperar la muerte y que, en sólo unas horas, podrán devorar su cadáver, según han informado diversos sindicatos. “Tengo a cuatro pájaros carroñeros siguiéndome y a veces hago como que se me cae algún plato para que me dejen en paz unos minutos, pero la comida normal no les interesa, quieren mi carne”, explica un trabajador de Deliveroo.

Desde la compañía insisten en que, sobre el papel, ni los repartidores ni los tres o cuatro buitres que están esperando que desfallezcan forman parte de la plantilla de la empresa, por lo que no se responsabilizan ni del trabajador ni de los rapaces.

Serían un “proveedor de servicios” el primero y “fauna salvaje” los segundos, tal y como se lee en los contratos que Deliveroo ha firmado con unos 1.000 repartidores en toda España. En el encabezamiento de esos documentos se intenta aclarar más el asunto afirmando que es un “contrato de servicios” de un “trabajador autónomo” y “los pájaros carroñeros que han aprendido a seguirles a todas partes intuyendo que no aguantarán mucho más”.

Con este modelo laboral, la compañía se evita dar de alta en la Seguridad Social a los trabajadores y a los pájaros que pretenden comérselos y elude así el pago de las cotizaciones correspondientes en el régimen general, el de los asalariados. Ambas cargas las delega, obligatoriamente, en el repartidor, que es el encargado de darse de alta a sí mismo y mantener con su cuerpo, una vez haya caído en una cuneta, a los animales.

Varios clientes habituales de la empresa han declarado que los pájaros no les resultan molestos y que, de hecho, el graznido de las bestias les ayuda a saber que su repartidor se acerca con la comida. La empresa Glovo ha contratado ya a varios cetreros para ver si es posible adiestrar a los buitres para que supervisen el trabajo de los repartidores y vuelvan solos a la sede central con informes de rendimiento.