Según la última encuesta realizada por el Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS), la mayor fantasía sexual de dos de cada tres parejas españolas con hijos es dormir una siesta. “El 66% de las parejas se excita tanto imaginando que al fin puede dormir que, mientras aprovechan un momento de intimidad para hacer el amor, los padres se acaban dejando llevar por el desenfreno y se tumban agotados en el sofá”, precisa el informe presentado esta mañana.

El estudio del CIS ha sido fruto de un intenso trabajo realizado durante más de seis meses en los que varios expertos han intentado hablar con los padres voluntarios mientras los hijos de éstos gritaban y lloraban y muchas veces interrumpían el cuestionario reclamando atención. “Una encuesta de estas características no hubiese llevado más de tres semanas de trabajo en condiciones normales, pero los padres sólo podían contestar con monosílabos, había que ir muy poco a poco”, explican los sociólogos del CIS.

Otro dato relevante del informe es el auge del llamado “chemsex”, es decir, la práctica consistente en mezclar sexo y drogas. “Zolpidem, diazepam, zopiclon… cualquier cosa que me permita dormir con gritos de fondo me sirve, la verdad”, confiesa uno de los voluntarios, que también empezó “de forma inocente” a juguetear con el café cargado y acabó optando por sustancias más fuertes.

El informe termina confirmando que el 20% de las parejas con hijos que no piensan en dormir mientras practican el sexo están pensando en si sus hijos están durmiendo.