Tras borrar uno a uno a todos los actores que han aparecido en pantalla en más de cien años de Historia del cine, los estudios de Hollywood ha anunciado que, a partir de la semana que viene, distribuirán todas sus películas completamente remasterizadas y sin rastro de nadie que haya podido cometer acoso sexual.

“Era la única manera de eliminar de una vez por todas una serie de comportamientos y clichés cinematográficos que son sistemáticos y forman parte misma de la esencia del cine”, ha explicado un grupo de productores a la revista Variety. “Admitámoslo, era cuestión de tiempo que salieran a la luz más casos de acoso sexual, así que ahora ya estamos prevenidos”, agregan.

Desde Hollywood insisten en que la calidad de las películas no ha quedado mermada y que las largas secuencias de planos en los que no hay absolutamente nadie “son igual de interesantes que antes”. Así pues, miles de películas son ahora una sucesión de habitaciones vacías, explosiones en las que no hay heridos y eventuales apariciones de mujeres gritando y, en la escena final de la película, besando al aire muy enamoradas.

Los westerns, tras un proceso de retoque digital que ha costado más de 1500 millones de dólares, son ahora una galería de paisajes, caballos corriendo sin nadie montándolos y prostitutas honradas que hablan solas o que caen al suelo porque les ha abofeteado el viento.

Respecto a las nuevas producciones, los estudios optarán por filmar comedias románticas sin hombres donde la protagonista se siente incompleta porque no encuentra marido. Las películas de acción consistirán en largas escenas de mujeres en apuros que no logran ser salvadas.

Por ahora, Hollywood descarta dar a los personajes femeninos papeles protagonistas y complejos por miedo a que eso afecte a la recaudación en taquilla.