Arqueólogos franceses han confirmado esta mañana la autenticidad de varios papiros egipcios del año 27 hallados en la cola de impresión de una Canon MG3650. Se trataría de fragmentos originales de cabal importancia en la historia de esta antigua civilización, con información clave sobre la necrópolis de Gizeh, según ha podido apreciarse en la vista previa de los documentos, cuya captura de pantalla reproduce la revista Near Estern Archaeology.

“Sospechamos que los mandó a imprimir el visir Ankhaf, ministro del faraón, y por algún motivo los papiros se quedaron en la cola de impresión junto a otros documentos de la época, que han ido quedando enterrados con el paso de los años y los siglos. Puede que el error fuera mandarlos todos a la vez en vez de esperar a que se fueran imprimiendo uno a uno para no bloquear el sistema, pero nunca lo sabremos”, ha explicado el especialista Gregory Marouard.

El descubrimiento fue totalmente casual y se produjo mientras un empleado del departamento de contabilidad intentaba imprimir el informe “Análisis_ventas_2017_def.docx”. Al no hallarlo entre los últimos documentos enviados a la cola de impresión, el trabajador fue al encuentro de los envíos más antiguos, donde se encontraban los papiros.

La impresora data del año 2016 d.C., pero la cola de impresión se creó hace cientos de años. Incontables impresoras mal configuradas, con errores de software o problemas con los cartuchos, han contribuido a nutrir este verdadero museo de la historia de la empresa, cuyo valor ahora es incalculable, según los expertos.

El objetivo de los arqueólogos es imprimir los papiros con la ayuda del departamento de informática. Una tarea que se prevé muy compleja, pues en cientos de años nadie ha logrado que una impresora les dé salida. “Las colas de impresión son el gran triángulo de las bermudas de la Historia, un agujero negro en el que tu mirada y tu paciencia pueden quedar atrapadas para siempre, haciéndote enloquecer”, confirma Marouard, recordando que la cultura egipcia tenía varios mitos que reflejan ese miedo que la Humanidad ha sentido siempre que ha intentado enfrentarse a los misteriosos designios del sistema de impresión en entornos de red.