Esperando que les haya gustado y que se hayan divertido tanto como él, Antonio Rubiales, jefe de la compañía Jenkins & Co., ha aclarado a los cuatro trabajadores con los que ha charlado informalmente durante cinco minutos frente a la máquina de “vending” que ese rato que han pasado juntos era la cena de empresa. “Pues ya está, muchas gracias a todos por venir y el año que viene más”, les ha dicho antes de volver a su despacho con su vaso de café a la mitad.

A pesar de no querer hablar de trabajo porque “lo de hoy se trataba de despejarse y conocerse un poco mejor”, el directivo no ha podido evitarlo y, ya que estaban Rubén y Ramón de cuentas, ha aprovechado el momento para asignar tareas de cara a la auditoria del año que viene. “Si en 2018 queremos volver a disfrutar de una cena como esta, tenemos que bordar esa auditoría”, les ha dicho a sus empleados a las 10:15 de la mañana en su discurso institucional anual.

Según fuentes cercanas a la compañía, los cuatro empleados que han acudido a la cena de empresa han podido disfrutar de un entrante de café cortado servido en vaso de plástico. Aparte de eso, Marisa de ventas se ha tomado una manzana traída de su propia casa, Antonio de administración se ha comido un cruasán y Rubén y Ramón de cuentas han compartido un paquete de galletas.

“Rubén, échale dos terrones al café, que un día es un día y estamos de celebración”, ha animado el empresario durante el acto navideño.

Más tarde, en un email con copia a todos los empleados de la empresa, Rubiales ha especificado que el dossier lleno de informes para revisar que ha aparecido encima de las mesas es el regalo del amigo invisible. “Si me los podéis devolver este jueves a primera hora sería estupendo”, ha añadido en su texto. Después ha puesto un emoticono de una carita guiñando el ojo “para hacer piña” y ha recordado “las risas que nos echamos hace quince minutos en la cena de empresa”.