Las semanas previas a la Nochebuena todas las empresas del país organizan sus tradicionales cenas de Navidad entre todos los empleados. Sigue los siguientes consejos para que tu asistencia a la misma transcurra sin incidentes:

  • Para ir preparando el ambiente festivo antes de la cena, imprime un papel en el que ponga “Navidad” y cuélgalo en la pared.
  • Pide al becario que improvise un traje de Papá Noel, seis renos, un trineo y un árbol de Navidad con material de oficina.
  • Si eres el jefe de una gran empresa, permite a tus empleados que abandonen los formalismos por unas horas y puedan hablar contigo mediante sólo tres intermediarios y no cinco.
  • Invitad a alguien de contabilidad para que pueda encargarse de dividir la cuenta.
  • Dejad claro a las otras mesas del restaurante al que vayáis que hoy los trabajadores del departamento de gestión y administración de las exportaciones de la división española de la empresa de manufacturas Jenkins&Co. os vais a volver “un poco locos”.
  • Tened conversaciones tiernas, personales y navideñas, como por ejemplo recordar por décima vez la divertida confusión del pasado septiembre con el pedido de papel de impresión o haced un ranking de clientes.
  • El amigo invisible siempre es una buena excusa para regalar una taza de Mr. Wonderful con el texto ‘Eres un poco brujita, pero brujita buena’.
  • Para que el ambiente parezca familiar, discute a gritos sobre el tema catalán con quien tengas al lado.
  • No hables con Rubén.
  • Celebrad la cena en un restaurante crudivegano para que todo el mundo tenga opciones de comer hierbas fermentadas y frías.
  • No seas la primera persona en acostarte con alguno de los compañeros del almacén, intenta ser la quinta o la cuarta para disimular tu desesperación.
  • Nada demostrará más a tus compañeros que fuera del horario laboral eres una persona con la que merece la pena salir de fiesta que beberte cuatro copas de vino, tres chupitos de aguardiante de hierbas y cuatro gintónics para acabar vomitando en el baño y que te metan en un taxi contra tu voluntad a las diez y media de la noche y antes del postre.