A 350 años luz de la Tierra, lo que en términos astronómicos significa muy cerca, un equipo de astrónomos de la Universidad de Princeton y el Instituto Flatiron acaba de descubrir “un malaje de estrella, un fenómeno” que, según sus datos, habría nacido “después de los dolores, cuando la calor apretaba”.

“La estrella, a la que hemos bautizado como ‘Jarl891’, es muy peculiar y muy nerviosa porque tiene un movimiento errático en el que parece que camine dos pasos hacia delante y luego dé un salto hacia atrás, como si no pudiera”, han explicado los científicos. El análisis de la composición química de la estrella ha revelado que está formada por “grandes cúmulos de Pepsi y Fanta de naranja”, lo que es habitual en ese cuadrante del cielo de la constelación Fistro.

Puede que la estrella sea de nueva formación o puede que los humanos ya la conocieran antes, pues se han hallado vestigios de un ancestral culto hacia esa región del cielo, según se afirma la serie documental “Doce: la historia desde las estrellas” emitido por el Canal Historia estas últimas semanas y que explica la influencia que han tenido los astros en las actividades humanas a lo largo de la Historia.

La NASA, alertada por el descubrimiento, ya ha emitido un comunicado advirtiendo de que, si la influencia de la estrella Jarl891 “es una cosa muy grande”, no descartan enviar una “sonda espacial diodenal” o a la misma “meretérica”.