Calculando mentalmente la resistencia que ofrece su mochila al aire, la fricción de las ruedas sobre el asfalto y la velocidad promedio de su pedaleo, José Morales, un repartidor de Deliveroo de 38 años, ha sido capaz de concluir que llegará con 12,678 minutos de retraso a su lugar de destino porque tiene un doctorado en Física, según ha podido saber la prensa.

“Me gusta ser preciso en mi trabajo y predecir con la mayor exactitud posible cuándo entregaré las croquetas de ‘La croquetería Montbau’ que llevo en la mochila”, explica, asegurando que agradecería que la compañía les permitiera usar ordenadores de laboratorio y modelos matemáticos más avanzados para trabajar con mayor comodidad.

“De alguna manera, estoy trabajando de lo mío”, concluye el mensajero, autor de una tesis titulada “Análisis de la variabilidad de la tropopausa en observaciones y en un modelo idealizado”, que también sabe cuántos grados se enfriará exactamente la comida que lleva en la maleta.

A última hora, la persona que estaba esperando el pedido ha informado a la prensa de que el repartidor ha llegado una hora y 12’678 minutos tarde porque al empleado se le ha olvidado sumar a su cómputo los sesenta minutos que ha estado completamente parado en el asfalto calculando mentalmente su retraso.