Tras haber estado los últimos días dándole vueltas a lo que había hecho el pasado verano, un atormentado mosquito tigre volvió ayer por la noche a O Ferrol, en concreto a la casa de Uxío Castiñeiras, para pedirle perdón por haberle picado cinco meses antes. “Estaba en una mala época de mi vida”, confesó el mosquito avergonzado por su comportamiento.

El pasado mes de junio, esta especie de díptero nematócero de siete milímetros de longitud se aprovechó de su pequeño tamaño para colarse en el domicilio de Uxío, donde se mantuvo escondido durante todo el día esperando la llegada de la noche para actuar. “En cuanto Uxío se durmió, acudí a su habitación y le piqué hasta en tres ocasiones; sí, lo hice, no sé en qué estaba pensando”, se sincera. Uxío sufrió durante días fuertes picores en los tobillos, en el costado y hasta en el cuello por esta agresión que no quiso denunciar.

“En aquel momento no pensé que estuviera haciendo algo malo, pero ahora soy consciente de que me aproveché de la posición privilegiada que tenía respecto a él”, reconoce el mosquito, que ha estado pidiéndole perdón al afectado susurrándole en la oreja toda la noche. “Lo que hice no estuvo bien y ahora me he dado cuenta”, ha reiterado entre zumbidos y con las patas inclinadas hacia delante en posición de súplica y sumisión.

Aunque el mosquito se ha ofrecido a devolverle la sangre que le extrajo con la picadura, la víctima ha preferido enterrar el asunto porque no desea que se le introduzca otro aguijón en la piel. También ha pedido al mosquito que se fuera de una vez, pero ha tenido que esperar a que el arrepentido terminara sus zumbidos de disculpa a las ocho y media de la mañana.