Después de que las veinte primeras ediciones fueran devoradas en muy poco tiempo por sus lectores, la editorial de un libro de dietas ha decidido añadir un recordatorio cada cinco páginas informando de que el papel no es comestible.

El libro, que presenta una dieta muy estricta que a los lectores les resulta muy difícil de seguir, provoca que muchos de ellos, en el segundo capítulo, ya empiecen a morder el papel a causa del hambre, lo que hace que la dieta sea completamente ineficiente, no sólo porque el lector desequilibra el menú sino porque deja de seguir la dieta al segundo de haber comido el libro, pues se queda sin instrucciones.

Con los recordatorios que han puesto en las páginas, los editores confían en que los lectores consigan llegar a las últimas páginas, en las que el libro literalmente suplica que por favor no se lo coman. “Comprobamos que había clientes que olían el libro justo antes de comprarlo: ahí entendimos que era importante poner el aviso”, aseguran. Aunque las ventas iban de maravilla, en la editorial creen que, si el libro no cumple el objetivo de hacer adelgazar al lector, al final es “pan para hoy y hambre para mañana”.

Desde la editorial informan de que un alto porcentaje de libros de dietas son comprados por personas obesas que en ningún momento se plantean ponerse a dieta sino que ven las fotos de comida en la portada y no pueden evitar comprarlos y comérselos.