Los filósofos de todo el mundo han amanecido hoy con ganas de celebrar un año más el Día Mundial de la Filosofía y se han propuesto de nuevo conseguir que el hashtag “#DieKritikderreinenVernunft” llegara a “trending topic” en Twitter para rendir así un homenaje colectivo a la obra más emblemática de Immanuel Kant. A última hora de la tarde, se confirmaba que las posibilidades de lograr ese objetivo eran casi nulas, habiéndose conseguido no más de 24 retuits en toda la mañana.

“Otra vez han querido ponerlo en alemán y es un error porque la gente no sabe qué coño significa”, argumenta el profesor Enrique Lynch de la Universidad de Barcelona. “El problema es que no se produce un verdadero diálogo entre los responsables de la iniciativa, a los que sinceramente no puedo considerar interlocutores válidos desde una perspectiva habermasiana”, agrega su compañera Begoña Román.

“Todo el mundo conoce y ha leído la Crítica de la razón pura o la Fundamentación de la metafísica de las costumbres o incluso la Antropología desde el punto de vista pragmático, pero si les dices el título en el idioma original no saben de qué hablas”, insiste Lynch. “Hay mucha gente, al menos en España, que no habla alemán, aunque cueste creerlo”, concluye. La tesis de Lynch ha sido replicada mediante mensajes privados de Twitter por filósofos alemanes, que confirman que allí tampoco ha triunfado la etiqueta “pese a que aquí en Alemania, por motivos que no hace falta señalar, la comprensión del alemán es notable entre la gente”. Los alemanes sugieren que “igual Kant ya no está tan de moda entre los jóvenes como nosotros pensamos”.

Mientras los filósofos se enzarzaban en interminables discusiones sobre la estrategia seguida -muchos lamentaban haber ignorado el pragmatismo de Maquiavelo por no querer traducir el hashtag mientras que otros se aferraban a la teoría de los paradigmas de Kuhn para aducir que “la traducción es imposible”-, la etiqueta “#DieKritikderreinenVernunft” era recibida con absoluta indiferencia y algunos filósofos, los más nietzscheanos, optaban por suspender sus cuentas sentenciando que “Twitter ha muerto”.

Pese a los enfados y las decepciones de algunos, que creían que 2017 iba a ser el año del “trending topic”, los filósofos han decidido tomarse el asunto con filosofía y volver a intentarlo el año que viene. “Hemos aplicado el principio de falsabilidad popperiano y ahora ya sabemos que el año que viene hay que prescindir de hashtags en alemán porque la gente no se entera”, explica el doctor Manuel Campos, experto en filosofía de la ciencia. “Sustine et abstine, como dijo Epicteto: persistiremos estoicamente y el año que viene sí que lo vamos a petar”, promete la filósofa Lydia Sánchez.