Las vacaciones de verano ya quedan muy lejos y la tediosa rutina se empieza a hacer larga. Esta época del año es ideal para organizar una escapadita romántica con tu pareja o incluso para disfrutar de un fin de semana en familia. Sea cual sea tu plan, hay un destino que cada vez está más cotizado: el continente formado por basura que hay en el océano. Este lugar se está poniendo tan de moda que pronto todos acabaremos allí. A continuación te recomendamos los siete lugares con más encanto que no puedes dejar de visitar.

El colchón “Majestic”

Lo más importante al organizar un viaje es buscar un buen sitio en el que dormir. Elige esta auténtica y codiciada suite de procedencia americana que data de 1965 y triunfarás. Las cinco estrellas de mar enganchadas en su parte sumergida son sin duda una buena muestra del alto nivel de este lugar, que es sinónimo de clase y confort. A pesar de que su ubicación en el mapa es un poco confusa porque, como está flotando en el mar, se va moviendo, una vez que lo encuentres podrás disfrutar de unas vistas privilegiadas de toda la basura que te rodea.


El museo Michelin

Si lo que quieres es hacer turismo cultural, este museo es un plan redondo. Con neumáticos de todos los modelos, algunos incluso con varias estrellas Michelin, podrás ver pasar la historia de la automoción flotando ante tus ojos. Si quieres que tu visita siga yendo sobre ruedas, a sólo unos cien metros del museo se encuentra la Torre Inclinada de Neumáticos, donde podrás hacerte una buena foto fingiendo que la aguantas usando cualquiera de las miles de cámaras desechables que flotan a tu alrededor. Serás la envidia de todos tus contactos.


El parador de las compresas

Si lo que buscas es un plan romántico, tu pareja y tú tenéis que visitar el parador de las compresas. Sus preciosas vistas darán alas a vuestro amor. Rompe todas las reglas, déjate llevar y sorprende a tu pareja con una petición de mano allí mismo. Gracias a este lugar de fantasía, sentiréis que formáis parte de otra época, que estáis en otro periodo, en uno de esos días especiales. A pesar de su nombre, además de compresas también hay toallitas húmedas con restos de excrementos, lo que sin duda habla bien de la diversidad de la zona.


La lavadora oxidada de Beko

Cuando te hayas cansado de dar vueltas debido a lo extenso que es este continente, te aconsejamos visitar esta maravilla de lavadora oxidada. Cuenta la leyenda que el Dios Beko la llevó hasta ese continente después de que el programa rápido se estropease y su dueño la tirase a un río. Lo que pasó después ya forma parte de la Historia. En su interior, además de todo tipo de sustancias contaminantes, puedes deleitarte con el espectáculo que ofrecen los pequeños bancos de peces que luchan desesperadamente por salir de ese infierno de metal. El ciclo de la vida en estado puro.

El manantial de botellas de plástico

Si lo que te gusta son las excursiones al aire libre y las actividades físicas, te recomendamos una caminata hasta el manantial de botellas de plástico en el que podrás respirar un poco de aire puro. Nada es más refrescante que disfrutar de este maravilloso espectáculo de la naturaleza en el que botellas de todas las marcas se funden en un solo torrente de contaminación medioambiental. Los peces encerrados dentro de las botellas son simplemente una delicia para los sentidos.


Las preciosas esculturas de anillas de las latas

Si viajas con niños, este será su lugar favorito, pues debido a las anillas de plástico las tortugas crecen de una manera muy deforme y graciosa que hace las delicias de los más pequeños de la casa. Es un lugar tan bonito que te puedes quedar enganchado a él para siempre. Cuenta la leyenda que, si te pones de espaldas, tiras una moneda y aciertas dentro de una anilla de plástico, se cumple un deseo. No importa si no aciertas a la primera, puedes tirar tantas monedas como quieras porque el mar ya está lleno de basura, ahora lo que toca es que tú te llenes de sueños cumplidos.


El móvil que tiraste en 2015

El continente formado por basura también es un destino para reencontrarse con uno mismo, para las segundas oportunidades. Pensabas que lo habías perdido para siempre, pero ahí está tu primer móvil esperando una última llamada. Reencuéntrate con tu yo adolescente, tu yo que pensó que tirar un aparato electrónico a la basura orgánica era una buena idea. Pero cuidado, las emociones no terminan aquí: coge cualquiera de los millones de pañuelos que flotan por la superficie y prepárate, porque también está el preservativo que llevaste de los 13 a los 19 años en la cartera y nunca usaste. La lástima es que la corriente se haya llevado el cadáver de la ballena que tenía dentro las piezas de los juegos de mesa que marcaron tu infancia como el “Tragabolas” o el “Operación”.