Asegurando que “al principio dicen que no, pero luego seguro que se animan”, el camarero del restaurante ha regresado de la cocina con una ración de tiramisú y 47 millones de cucharillas “por si al final el resto de la mesa y el resto de ciudadanos de España coge un poco”, según él mismo ha explicado a Rubén Martínez, la única persona que había pedido postre.

“Seguro que el resto de ciudadanos del país quieren probarlo, aunque sea un poco, seguro que tienen un agujerito en el estómago”, ha reiterado el camarero al depositar varias toneladas de cucharas sobre la mesa. “Siempre pasa lo mismo, sólo pide postre uno pero, si traigo cucharas para todos, coge todo el país y el que quería se queda sin probarlo”, añade.

“Pongo el postre en medio de todos, en Madrid”, ha dicho el camarero ignorando por completo que Rubén Martínez no tenía intención de compartir el postre con el resto de miembros de la mesa, del restaurante ni de otras comunidades autónomas.

A última hora, todos los ciudadanos de España han dicho que, aunque inicialmente no querían postre ni conocían siquiera la existencia del tiramisú o de la persona que lo había pedido, cogerán un poco porque “realmente tiene muy buena pinta”.