Tras meses campando a sus anchas por galerías de arte, gastrotecas y festivales de música, con la llegada del frío miles de hipsters han empezado a acumular migas en la barba para pasar el invierno. “Yo empecé a acumular migas antes de que se pusiera de moda”, explica un hipster de Barcelona que también acumula migas en las puntas elevadas de su bigote.

Además, tras la marcha de España de la tienda Topshop, la comunidad hipster se prepara para un largo invierno sin camisas de franela. “Será el más duro que se recuerda”, aseguran. Muchos de ellos, tras haber fotografiado todas las tazas de café de Malasaña, ya han iniciado su periodo de migración hacia Starbucks más cálidos.

Según los antropólogos, con los alimentos que puede almacenar en su barba, y gracias también a su jersey de lana, un hipster puede sobrevivir a un periodo de hibernación de hasta tres meses. “Después de todo el año acumulando tatuajes, experiencias inolvidables y seguidores en Instagram, los hipsters tienen todo lo que necesitan para llegar a la primavera”, explican.

Esta no es la única tribu urbana que se adapta al medio para refugiarse de las bajas temperaturas. Muchos emos ya han empezado a hacerse incisiones en los brazos para calentarse con su propia sangre.