Tras muchos años cediendo por el bien de la concordia familiar, millones de madres de toda España han decidido decir basta y han exigido la devolución inmediata de todos los “tuppers” secuestrados. “Para qué necesitan tantas fiambreras vacías, lo mínimo es retornarlas, llevamos tiempo pidiéndolo por las buenas”, reclaman.

“El tema de los táperes llevaba años calentándose y al final las madres han explotado”, reconoce un mediador internacional, que cree que las madres pueden presionar interrumpiendo el flujo de entrega de sobras de comida hasta recuperar los envases cedidos. “No vamos a seguir tragando con esto”, insisten las madres, al tiempo que informan de que “sabemos que muchos de ellos están separados de sus tapas originales”.

Se calcula que cada español tiene una media de 500 táperes que no le pertenecen. Una situación que a compañías como Tupperware siempre ha beneficiado: “En cuanto se establezca un protocolo de entrega y devolución sistemático, las madres no comprarán más fiambreras porque tendrán suficientes para abastecer a sus familiares durante años”, señalan los expertos.

El Gobierno, por su parte, considera que ponerse a buscar táperes de hace tantos años sería malo para la estabilidad social. “Hay heridas que es mejor cerrar herméticamente para siempre”, declaran desde el Ejecutivo.