El cambio climático está afectando a todo tipo de especies. Una de las últimas en salir perjudicada ha sido el nadador David Meca, que a causa de la falta de lluvia en España se ha visto obligado a arrastrarse por el asfalto para poder llegar a los sitios. “David tiene heridas muy profundas en codos y rodillas, pero sigue insistiendo en ir nadando a los sitios porque está en su naturaleza competitiva”, lamenta su entrenador.

Hasta ahora, Meca se desplazaba exclusivamente a nado a través de las aguas de la geografía española, pero debido a la sequía se ha visto obligado a reptar por el asfalto o por descampados de tierra y grava. “Al menos no pago peajes porque paso por debajo de las barras”, reconoce el campeón del mundo, manteniendo siempre la ilusión.

Pese a las rozaduras y heridas ya infectadas, el nadador está decidido a dejarse la piel por la natación, literalmente. A estas alturas, el ADN de David Meca está esparcido ya por todo el país.

La falta de lluvia no es el único problema para David Meca. Debido a la radiación solar cada vez más intensa, la marca de las gafas en su rostro está más blanca que nunca. “También en parte porque, aunque lo intenta, no puede meter la cabeza dentro del asfalto como hacía en el agua, salvo algunas veces que levanta la tapa de una alcantarilla para bucear”, matiza su entrenador.