El rey emérito ha salido a primera hora de esta mañana en dirección a Bruselas cargado con dos rifles y un fusil, según varios testigos oculares del aeropuerto Madrid-Barajas Adolfo Suárez. Desde Zarzuela han confirmado a media mañana que, efectivamente, Juan Carlos I estará de safari por Bélgica como mínimo durante toda esta semana. “Su Majestad volverá a España en cuanto dé caza a un ejemplar que se le viene resistiendo desde hace un tiempo”, ha explicado un portavoz de la Casa Real.

Habiendo declarado en 2012 que “lo siento mucho, me he equivocado y no volverá a ocurrir” después de sufrir un accidente durante un safari en Botsuana que le apartó momentáneamente de sus obligaciones, el monarca ha asegurado que “esta situación es completamente diferente” y que “lo que voy a cazar es una presa que se me escapó no sólo a mí sino a todos los españoles”.

Tras años participando en cacerías de animales salvajes en África, don Juan Carlos, ya jubilado y liberado de sus obligaciones, quiere seguir sirviendo a su país “en estos momentos tan complicados”. Insiste en que no regresará a España sin traer a rastras “este trofeo tan codiciado por todos” y que pretende entregar personalmente a su hijo Felipe VI. “Me gustaría que la presa luciera colgada en la pared detrás de mi hijo cuando éste dé el discurso de Navidad”, reconoce Juan Carlos I.

A las dos horas de aterrizar en Bruselas, el rey emérito ha provocado un pequeño altercado en el centro tras disparar a un arbusto al que confundió “con el peculiar pelaje de la presa a la que estoy persiguiendo”.