Después de muchos años soportando el peso de todos los habitantes de la casa y aguantando jornadas de trabajo de hasta doce horas diarias, el sofá del salón de un domicilio de Zamora ha acumulado tantas monedas entre sus cojines que ya es el miembro más rico de la familia. Este sofá, que empezó desde lo más bajo, cuenta con un expediente casi inmaculado, con no más de cinco o seis manchas.

Los ingresos del sofá no han dejado de crecer desde su llegada al domicilio en el año 2005. Los expertos calculan que sólo su economía sumergida ya superaría el PIB de la familia. “Especialmente en el lado donde se sienta papá, se alcanza un tipo de interés de hasta el 12%”, aseguran economistas del entorno familiar. “Hemos llegado a encontrar monedas de la Segunda República”, se sinceran.

El poder adquisitivo del sofá ha mejorado de manera tan fulgurante que a éste se le ha subido el éxito a la cabeza y ahora se hacer llamar “chaise longue”. Con los ahorros acumulados, ya está pensando en adquirir una familia mejor que combine con su color claro y su estilo clásico. “Pienso que un niño rubio en lugar de moreno daría más amplitud al espacio del salón”, reconoce el sofá, que se cubre con una funda cuando vienen visitas para no despertar la envidia de los vecinos.

En el año 2011, un clásico sofá de Inglaterra fue el primero en entrar en la lista Forbes. Los expertos aseguran que, si la gente rica sigue pasando tantas horas sentándose en los sofás, para el año 2030 todos los primeros puestos de la lista estarán ocupados por estos muebles.