Según fuentes cercanas al barrio en el que vives, toda la gente de la calle sabe que te has masturbado esta mañana justo antes de salir de casa. En estos momentos, a medida que te diriges al trabajo, los vecinos se miran entre ellos disimuladamente y hablan a tus espaldas sobre la “guarrada” que acabas de perpetrar a solas en tu habitación, con una mano sosteniendo el móvil con el vídeo porno y la otra, ya sabes, tocándote.

La gente lamenta que no hayas tenido el detalle de esperar al menos unos minutos. Que hayas salido de casa justo después de masturbarte ha provocado un fuerte rechazo hacia tu persona. Las fuentes consultadas en el vagón de metro en el que ibas han querido aclarar que no es que estés paranoico, sino que realmente todos te miraban porque sabían perfectamente lo que acababas de hacer y les produces verdadero asco.

“Lo lleva escrito en la cara, se acaba de hacer una paja”, ha declarado el vecino con el que te encontraste en el portal. El hombre que está a punto de cruzar te ha mirado porque sabe lo que has hecho y le pareces un guarro. La señora con el carrito de bebé ha empezado a caminar rápido porque le desagradas y porque quiere contarle a todos lo cerdo que eres. ¡Hasta un perro se te ha acercado para olerte la mano! Todos tus vecinos habrían preferido que te quedases en casa, como estuviste a punto de hacer, en lugar de salir a la calle con la culpa dibujada en el rostro, convirtiéndote en la vergüenza de tu familia.

Las mismas fuentes confirman también que ayer, cuando fuiste al baño del restaurante, la chica con la que cenabas sabía perfectamente que te disponías a hacer aguas mayores. Siendo esa la razón por la que, cuando volviste del baño, ella ya no estaba. Lo de la “emergencia de una amiga” que te dijo luego en el mensaje no era más que una excusa para no tener que sacar el tema.