Un servilleta del bar “Los Maños” de Barcelona ha recibido esta mañana tres euros de propina y una felicitación por el trato que dispensa a todos los clientes, especialmente amable y atento si se compara con el de los camareros del establecimiento. “Cuando llevas veinte minutos intentando pedir un café y luego te lo sirven de mala gana, soltando la taza encima de la mesa con desprecio y sin mirarte a la cara, lees el ‘Gracias por su visita’ en el servilletero y piensas que por fortuna aún queda gente educada y atenta”, explica Juan Soriano, uno de los clientes.

Toda la clientela en su conjunto valora por contraste la delicadeza de las servilletas de este bar, siempre agradecidas por la visita de todos y cada uno de sus clientes, mientras intenta pasar por alto los gruñidos de los trabajadores. “Es verdad que como servilleta no sirve para mucho porque es de celulosa muy fina y enseguida se empapa, pero oye, igual no es muy eficiente pero pone empeño y nunca se queja”, insiste Soriano, que sugiere que la servilleta que le ha atendido hoy sea nombrada “empleada del mes”.

“Ves cómo sus compañeros la arrugan y la tiran al suelo cuando pasan el trapo mugriento por encima de la mesa, y lo hacen por envidia, porque les molesta su cortesía que no hace más que dejarles a ellos en evidencia”, argumenta otra clienta. “Yo a veces cojo la servilleta y me la llevo en el bolso para que me acompañe el resto del día. Cuando alguien me trata mal, la saco y leo el ‘Gracias por su visita’ para animarme”, confiesa. “Y prefiero no saber lo que cobra la servilleta en comparación con sus compañeros”, dice.

Algunos locales de Barcelona ya han empezado a incorporar servilletas que, además del tradicional “Gracias por su visita”, incluyen otros mensajes como “Disculpe a mi compañero, cobra una mierda”, “Hola, soy la servilleta que va a atenderle hoy, porque si espera que le atienda alguien más lo lleva claro” o “Tenga paciencia con Juan y nunca chasquee los dedos para llamarle si no quiere que le escupa en la bebida”.