Fuentes cercanas al govern de la Generalitat reconocen estos días que las consecuencias del pulso soberanista no están siendo las esperadas, especialmente en lo que respecta a la fuga de empresas de Cataluña. “Por supuesto que se preveía la fuga de empresas, pero por el momento no se están yendo las que pensábamos que se iban a ir”, admitía ayer Marta Rovira, la portavoz de Junts pel Sí en el Parlament. Aunque Rovira no dio nombres, su entorno menciona la cadena de cervecerías La Sureña como uno de los principales objetivos del “procés”. Sin embargo, la empresa que gestiona las franquicias no ha expresado de momento su intención de irse.

“La futura república catalana es incompatible con La Sureña, pero no es un argumento político, tenemos que esperar a que se vayan ellos”, agregan fuentes cercanas al gobierno autonómico. Es un secreto a voces que Carles Puigdemont está esperando a ver qué ocurre con La Sureña antes de decidir si declara unilateralmente la independencia. “A ver quién aguanta hasta el final. Parece mentira que los grandes bancos hayan tardado tan poco en asustarse y que La Sureña, en cambio, haga como si nada”, se argumenta en los corrillos del Parlament.

Parece claro, pues, que cuando Puigdemont y Oriol Junqueras hablan de “respetar la voluntad del pueblo de Cataluña”, a lo que se refieren es a “echar a La Sureña de aquí, y si puede ser también a Desigual y a las tazas de Mr. Wonderful, aunque todo esto no se pueda articular de esta manera en un contexto de debate político”, insisten las fuentes.

Con la presión mediática e institucional aumentando por momentos, la población catalana aguarda con tensión y expectativa, actualizando nerviosamente las portadas de los principales diarios digitales esperando que en cualquier momento se haga pública la fuga de La Sureña. Hasta el momento, la compañía guarda silencio respecto a este tema y sigue operando con total normalidad.