A pesar de que no llevan ni una semana en la cárcel, la banda de los Jordis ya atemoriza a los internos de Soto del Real. Según han comentado los familiares de varios reclusos, desde la llegada de Jordi Cuixart y Jordi Sánchez -líderes de la Asamblea Nacional Catalana (ANC) y Òmnium, las principales entidades movilizadoras del independentismo-, el clima de tensión es enorme y muchos reos españoles ya han pedido el traslado a una cárcel más segura. “No puedo comunicarme con mi marido porque ha olvidado el castellano, sólo habla catalán, y nació en Valladolid”, denunciaba esta mañana uno de los familiares.

“¿Ven ustedes como eran peligrosos? Los presos están siendo obligados a hablar en catalán por miedo a represalias”, ha confirmado Soraya Sáenz de Santamaría. La vicepresidenta del Gobierno asegura que los independentistas obligan a sus compañeros de celda a ver TV3, algo que en su opinión podría atentar “contra varios derechos humanos”. Tras pasar horas sometidos a la programación del canal autonómico catalán, la ideología independentista se ha extendido rápidamente entre los presos y los funcionarios se encuentran desbordados. “El miércoles hicieron una uve enorme en el patio, ayer un círculo agarrándose de las manos, cualquier día ocurre una desgracia”, lamenta un funcionario que no ha querido revelar su identidad por miedo.

Los Jordis y más de dos mil presos ya han pedido negociar unos nuevos estatutos de la cárcel y más autonomía para el módulo C. Al grito de “Visca Catalunya presa!”, los Jordis están enseñando a hacer “castells” a los nuevos miembros de su banda “en lo que parece una clara estrategia de fuga”, alerta la dirección del centro penitenciario. “En menos de una semana hemos incautado más de 50 kilos de papeletas”, añaden.

Los funcionarios de la cárcel no tenían tanto miedo desde que la banda de las tarjetas “black” se hizo con el control del Módulo B. Afortunadamente, todos los miembros implicados ya se encuentran en la calle y no suponen una amenaza.