Lourdes, Fátima, Medjugorje, Garabandal. Nada confiere mejor caché que recibir una visita a domicilio de la madre de Dios. ¿Podría ser tu casa el foco de la próxima aparición mariana? Aquí te ofrecemos siete claves para aumentar la probabilidad de que eso ocurra.

  1. Cubre el parqué de estiércol y suelta algunas ovejas por la casa. Bien es sabido que la Virgen tiende a manifestarse ante la noble gente del campo. Favorece un ambiente rústico. Que tu salón tenga un poco de pesebre y un mucho de La Matanza de Texas. Esto nos conduce directamente al punto 2:
  2. Adquiere una máquina del tiempo. Si viajas al pasado para tener sexo con tu hermana podrás engendrarte a ti mismo. Conviértete en tu propio hijo, tu propio tío y tu propio sobrino. La Virgen acostumbra a elegir a gente bendecida por la endogamia.
  3. Asegúrate de que no falten el peyote y la amanita muscaria en tu despensa. El tema ‘Meddle’ de Pink Floyd también es útil para propiciar un ambiente favorable a las apariciones.
  4. Coloca unos peines de plata fina entre cortina y cortina.
  5. Emborrona las lentes de todas tus cámaras. Las de fotos, las webcams, las videocámaras. Que ninguna de ellas capte imágenes con nitidez. La Virgen no hará acto de presencia a menos que sólo se la pueda retratar borrosa o, en el mejor de los casos, pixelada.
  6. Fumiga tu salón con feromonas de Bertín Osborne. O, en su defecto, con extracto del sudor de Julio Iglesias. Eso sí, bajo ningún concepto intentes atraerla invitando al auténtico Bertín o al Julio Iglesias real. Conseguirías que la Virgen dejara de ser virgen.
  7. Compra el DVD de Pretty Woman. La Virgen, antes que madre de Dios, es mujer, y algunas cosas no han cambiado desde el siglo I antes de Cristo. Un ejemplar de 50 Sombras de Grey también funcionará muy bien en estos casos.