Dos días ha tardado el Ejecutivo de Mariano Rajoy en contestar a la Comisión Europea, que desde Bruselas criticó duramente las cargas policiales en Cataluña e insistió en que “la violencia nunca puede ser instrumento político”. Esta mañana, el propio Rajoy ha comparecido para dar respuesta a las críticas vertidas desde el exterior, tanto desde los medios de comunicación como desde la propia Comisión, y ha preguntado directamente si Europa “quiere enfrentarse también a la Policía Nacional” en un claro tono amenazante fruto, según él mismo ha reconocido, del “hartazgo” que le genera “tener que insistir en la necesidad de hacer cumplir las leyes a quienes sistemáticamente las desprecian”.

“¿Les gusta el barco de Piolín? Se puede mover de donde está y desplazarse a otras zonas de Europa, es cuestión de dar la orden”, ha declarado Rajoy. “Si lo de hacer cumplir la ley en un Estado de Derecho les parece algo secundario, igual nuestras fuerzas de seguridad nos harían un favor si les visitaran también a ellos para convencerles de la importancia de respetar las reglas del juego”, ha sugerido. “No, lo digo porque hablar es muy fácil, salir aquí a decir lo mal que lo hacemos los demás”, ha protestado el mandatario cada vez más encendido.

Rajoy ha asegurado además que “uno cree en la diplomacia hasta que tiene un problema y los demás, diplomáticamente, lo que hacen es darle más problemas al que ya tiene un problema en vez de ponerse del lado de la ley y de su cumplimiento”. Ha recordado que “nuestra Policía Nacional y nuestra Guardia Civil son herramientas básicas en democracia y estarán encantadas de mostrarles de cerca cómo trabajan a quienes lo ven con escepticismo desde fuera, lejos del problema, lejos de la provocación a la que tenemos que responder los españoles”.

“¿Me estás hablando a mí? ¿Me estás hablando a mí?” ha dicho luego el mandatario, dirigiéndose supuestamente a uno de los periodistas. “¿Me estás hablando a mí?” ha insistido, observando su propio rostro reflejado en el objetivo de la cámara.