Cartón, orgánica, vidrio, plástico, aceite, pilas… la deconstrucción de la basura es la medalla en la solapa del buen ciudadano del siglo XXI. Te ofrecemos algunos consejos para que la exigencia de albergar en tu vivienda seis o más recipientes de desechos no te prive de espacio vital.

  1. Asegúrate de que tu apartamento no es en realidad el recipiente de basura de otro piso. Es posible que, aunque omitieran ese detalle en el contrato, tu casa sea en realidad un contenedor de basura que está dentro de un piso más grande.
  2. Vive de puertas hacia fuera. ¿Tus cubos de basura no dejan espacio suficiente para que quepas en el apartamento? No te preocupes. Cada vez es más sencillo vivir en la calle. Si te organizas bien, podrás obtener todo lo que necesitas fuera de casa y sólo tendrás que entrar en ella una vez al día, a depositar toda la basura que hayas ido acumulando.
  3. Optimizar es de sabios. ¡Reduce el número de cubos de basura adoptando una mentalidad multiuso! El congelador de la nevera, por ejemplo, es muy útil para albergar desperdicios orgánicos, ya que ralentiza el proceso de putrefacción. Y recuerda que, quien tiene un lavavajillas, tiene un armario. ¿Tu basura empieza a oler? Podrás lavarla con sólo apretar un botón.
  4. Aprende a comer plástico. La bolsa de plásticos y envases es, con diferencia, la que más volumen ocupa, pero tenemos una buena noticia para ti: Te la puedes comer. Si tu estómago se ha podido acostumbrar a las gominolas, al tofu, al queso fundido y a las tortas de arroz… no tendrá problemas para digerir el papel albal empanado, el tapón de una botella o el plástico de burbujas de embalar.
  5. Empuja a presión. Es una ley no escrita de la Física Cuántica comparable con el “al fondo hay sitio” de las discotecas. Si comprimes el contenido empujándolo hacia el fondo, siempre surgirá más espacio de la nada. Esta práctica resulta especialmente útil con la basura orgánica, ya que, si la comprimes lo suficiente y esperas un tiempo prudencial, se fosiliza y se convierte en petróleo (con el que podrás fabricar plástico, lo cual te permitirá aplicar el punto 4).
  6. No compres el recipiente. SÉ el recipiente. ¿Sabías que un recto humano convenientemente lubricado puede albergar una litrona de cerveza? En dicha botella, a su vez, caben los añicos de varios packs de botellines de cristal. ¿Quién necesita un receptáculo para el vidrio teniendo un ano? Te sugerimos untar tu trasero con el aceite usado de la cocina. ¡Ahorra dos recipientes por el precio de uno!
  7. Pon tu basura a la venta en Wallapop. ¿Qué clase de perturbado mental pagaría por llevarse tus desperdicios? Cualquier usuario de Wallapop.
  8. Haz hummus. En ciertos círculos sociales, la gente se deshace de la porquería triturándola y transformándola en una papilla de color horrendo que, acto seguido, dan de comer a otras personas (preferentemente a individuos habituados a comprar tu basura en el punto 7). Un buen hummus puede contener cáscaras de tubérculos, clínex usados, preservativos, cartón de tetrabrick y filtros de café.
  9. No subestimes la papelera de reciclaje del Windows. Si vacías la papelera del ordenador, tu disco duro dispondrá de más gigas. Si dispones de gigas te podrás descargar series, si ves series no comerás, y si no comes no generarás basura.
  10. Construye una catapulta medieval en tu terraza. Deshazte de tus sobras arrojándolas a varias yardas de distancia. No olvides apuntar con precisión hacia el agujero del contenedor de vidrio de la acera de enfrente, o hacia ese barranco donde los basureros arrojan y entremezclan toda nuestra la basura al final de su jornada.