El Ministerio de Economía de Bélgica ha dado la voz de alarma hoy tras detectar la fuga repentina de más de 300 compañías locales coincidiendo con la presencia en Bruselas de Carles Puigdemont. Desde que el expresident de la Generalitat de Cataluña y parte de su equipo llegaron a este país hace poco más de veinticuatro horas, la confianza en la estabilidad económica de la región se ha desplomado.

El primer ministro de Bélgica, Charles Michel, reconoce en un comunicado oficial que subestimó la capacidad del líder independentista de hacer tambalear una economía cuyo sector industrial representaba el 22% del PIB la semana pasada pese a que ahora los datos “son notablemente inferiores”. La posibilidad de que Bélgica conceda asilo político al político catalán es, pues, remota en estos momentos.

Nada más conocerse la situación de la economía belga, la sociedad civil ha unido fuerzas para solicitar ayuda internacional, difundiendo un vídeo titulado “Help Belgium” en el que se habla de la inesperada visita de Carles Puigdemont y de la fractura social que su presencia está provocando.

El partido nacionalista flamenco, Nieuw-Vlaamse Alliantie, ha criticado duramente la difusión de este vídeo y, poniéndose de parte del independentismo catalán, está abriendo las primeras brechas en el Parlamento de Bruselas, sumido esta semana en la mayor inestabilidad institucional que se recuerda.