Organizar una fiesta en casa es algo muy excitante. Como buen anfitrión tienes que prepararlo todo y no se te puede escapar ningún detalle. Lamentablemente, es habitual que los vecinos se quejen por el ruido y hagan todo lo posible para arruinarte la diversión. Si estás montando una celebración en tu casa, sigue estos consejos para lidiar con tus vecinos y tu fiesta será memorable.

Invítalos.

Si quieres evitar quejas sobre el ruido, lo mejor es que ellos formen parte del ruido. Eso sí, de lo que no te podrás librar será de las quejas sobre tu gusto a la hora de decorar o sobre tu forma de cocinar. Tampoco podrás evitar que ellos te inviten a su próxima fiesta en la que te arrepentirás para siempre de haberlos invitado a la tuya.


Coloca cebollas en la puerta.

Los vecinos temen a las cebollas. Si te rodeas a ti mismo y a todos tus invitados de cebollas, tus vecinos no se atreverán a acercarse. Compra muchas cebollas, utiliza un hilo para unirlas y átatelo alrededor. Si todo lo que ven tus vecinos son cebollas, dejarán que disfrutes de tu fiesta sin protestas.


Ve tú a su casa a quejarte del ruido.

Hazles creer que la fiesta la están haciendo ellos. Coloca sillas y comida en su casa sin que se den cuenta. Da su dirección a todos tus invitados. Cuando acabe la fiesta ponte su ropa y ve a su puesto de trabajo. Educa a sus hijos, pasea con su madre. Jamás podrán quejarse de ti si tú te conviertes en ellos.


Conserva la calma, habla suavemente con voz normal al vecino y ve alejándote despacio.

De esta manera permitirás que te identifique como un humano mostrando que no eres un peligro para él. Si el vecino está caminando hay que dejarle paso libre, no obstaculizar su camino ni las posibles vías de huida. Nunca hay que echar a correr ni gritarle o amenazarle porque eso puede desatar su reacción agresiva defensiva. Si se trata de una hembra con hijos no hay que interponerse entre ella y sus crías o tu fiesta correrá peligro.


Secuéstralos, amordázalos y pídeles la receta de su quiche de verduras.

Pocos platos están tan ricos como la quiche de verduras que hacen tus vecinos. Utiliza tu fuerza bruta para entrar en su casa, pide ayuda a tus invitados para inflingirles dolor y no dejes de torturarlos hasta que decidan confesar cómo pueden hacer un plato tan exquisito con ingredientes tan saludables.


Trata de evaluar con rapidez si el vecino frente a ti está a la defensiva o intenta atacarte para despejar su camino y conseguir comida.

Aunque a lo mejor no estés haciendo ruido, los vecinos pueden oler la comida y pueden acercarse a tu piso e intentar quitártela. Fíjate bien en sus movimientos, si detectas que lo único que buscan es comida, puedes lanzar un muslo de pollo al rellano y seguir con la fiesta hasta que se lo terminen.


Hazte el muerto.

No respires, no te muevas por mucho que tus invitados te digan que saben que estás haciéndote el muerto para ahuyentarles. Espera a que venga la ambulancia, mantente inmóvil hasta que certifiquen tu muerte. Aguanta durante el velatorio sin respirar. Cuando te estén enterrando, tus vecinos entenderán que estás muerto porque nadie nunca llegaría tan lejos para evitar un conflicto por un poco de ruido en una fiesta.

 

 

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