El pasillo de los congelados de un supermercado de las afueras de Madrid ha sido testigo de cómo una anciana fracasaba al intentar entablar la única conversación que iba a tener en todo el día. La señora, tras recibir la ayuda de una joven para abrir la puerta de la nevera, trató de intercambiar un par de frases pero la chica se marchó a la caja sin prestarle atención.

Testigos presenciales que tampoco hablaron con la anciana aseguran que la señora “tardó demasiado en articular las primeras palabras, y eso, con la gente joven que cada vez vive más deprisa, es un error”. Según las fuentes consultadas, “el tema elegido por la señora, sobre la poca fuerza que tiene en sus brazos, tampoco fue acertado”. Todos los expertos coinciden en que la mujer “debería haber optado por un mensaje más positivo, que animase a la chica joven a escucharla en lugar de a marcharse enseguida”.

Gracias al circuito de cámaras de vigilancia del establecimiento se puede comprobar que, tras quedarse sola, la señora continuó diciendo cosas con la esperanza de que la joven volviera, pero no fue así. Expertos en comunicación recomiendan a los ancianos que ensayen mejor sus aptitudes sociales para poder aprovechar las pocas oportunidades de que alguien les haga caso. “Es difícil, pero con la actitud y las palabras adecuadas, un anciano puede conseguir que un joven incluso le responda en un momento dado”, aseguran. “El problema es que, muchas veces, incluso cuando logran mantener una conversación, en unas horas ya la han olvidado completamente”, añaden.

En estos momentos, la anciana ya se encuentra sola en su sofá hablándole a la tele y esperando con impaciencia que se le presente una nueva oportunidad para conversar con alguien antes de que acabe la jornada.