Según datos difundidos hoy por la British Tourism Authority, el 80% de los británicos que se han trasladado de forma permanente a la Costa del Sol son espías retirados del Servicio Secreto de Inteligencia.

“La creciente tendencia del ‘balconing’ tiene que ver el mono de adrenalina que sufren estos agentes una vez han pasado a un segundo plano. Siguen necesitando emociones fuertes”, explica el gobierno británico, que ni confirma ni desmiente el rumor de que los espías que han traicionado a su país acaban en Murcia cultivando tomates.

Los españoles que deciden pasar sus vacaciones en la provincia de Málaga se enfrentan cada año a estos espías que se las ingenian para conseguir el mejor sitio en la playa o arrasar con el bufet libre del hotel sin apenas ser vistos. “Tienen dispositivos de última tecnología, pinzas retráctiles para rebañar la ensalada, toallas con detección de proximidad para la piscina… contra esto no se puede competir”, reconoce el director del hotel Cangrejo de Marbella.

Theresa May reconocía también esta semana que, en 2020, ya habrá más espías secretos en Reino Unido que ciudadanos “normales”.