El fabricante de gafas de sol Ray-Ban ha tenido que retirar de la circulación esta semana una variante de su modelo clásico Aviator tras detectar que volvía “chuletas” a los clientes que se las ponían. “Qué pasa, nena” o “¿Me estás mirando a mí, muñeca?” son algunas de las frases que pronunciaban los consumidores con las gafas puestas, mostrando un carácter atrevido y arrogante que alertaba y preocupaba a su entorno. “Si encima se encendían un cigarro, la chulería se volvía insoportable”, confirma uno de los testimonios.

La situación se complicaba en ocasiones cuando el propietario de las gafas no se las quería quitar y se ponía “chulo”. En muchos casos, la única solución era retirarle las gafas al afectado cuando éste se dormía. “Nos llevó seis horas quitarle las gafas al padre Gianfranco. Le dio tiempo a comprarse una chupa de cuero y una moto con el dinero de la parroquia”, explican los vecinos de Bérgamo, en Italia.

Aunque los ejemplares defectuosos han sido retirados de las tiendas, la marca pide a la ciudadanía que avise a las autoridades si se cruza con personas con gafas de sol que fuman o mascan chicle de forma ruidosa mientras chasquean los dedos o señalan a la gente por la calle guiñando un ojo como diciendo “Sí, nena, qué pasa contigo, nena”. Recomienda no interactuar directamente con ellos para no sucumbir a su asertividad.

La empresa ha recibido quejas de numerosos clientes que no se encontraban bajo el influjo de estas gafas de sol sino que “ya son de natural gilipollas”. En estos casos, Ray-Ban declina cualquier responsabilidad.