Un equipo de emprendedores españoles ha presentado esta semana Faryfy, la nueva empresa de transporte privado que conecta a usuarios con chóferes disfrazados de El Fary a través de una aplicación móvil similar a las que ya usan Uber o Cabify. La compañía apela a “clientes que quieren recuperar el sabor español del taxi de toda la vida, con su flamenco, con su copla, el olor a colonia Varón Dandy y sus banderas de España, fans de la saga Torrente que creen que lo de los botellines de agua en el coche es una mariconada”.

Los vehículos, una amplia flota de Seat 1430, son conducidos por sus propietarios, quienes deben superar un riguroso proceso de selección en el que no sólo deben caracterizarse de El Fary sino ser capaces de hablar y pensar igual que él. “En lugar de poner la Cope, el conductor va cantando canciones como ‘Apatrullando la ciudad’ o ‘Carabirubí’, y el cliente lo agradece”, explica Ignacio Moragas, director ejecutivo de la “startup”. “Los usuarios lo tienen muy fácil porque pagan en mandanga y no en euros”, añade.

El reto de los conductores de Faryfy es adivinar qué opinaría el famoso cantante de los asuntos de la actualidad, desde el conflicto con Cataluña hasta las amenazas de Corea del Norte, dando así un servicio integral. Los pedales de los coches de Faryfy llevan integrado un pequeño ladrillo para que los conductores, todos ellos de baja estatura, puedan alcanzarlos con el pie.

Muchos taxistas se han sentido molestos por los bajos precios de este servicio y consideran que ejerce competencia desleal, pero son incapaces de quejarse porque les resulta imposible enfadarse con El Fary.

Los responsables de Faryfy aseguran que la empresa, activa desde este lunes, ha empezado con fuerza. “Nuestra economía está como un toro guapo”, afirman los creadores, que quieren evitar acabar como Duber, la aplicación en la que los conductores iban disfrazados de los integrantes del grupo Dover.