En un gesto inaudito de apertura y solidaridad con el resto del mundo, el líder norcoreano Kim Jong-un se ha ofrecido hoy a destruir a Donald Trump siempre y cuando el Consejo de Seguridad de la ONU anule las sanciones que le han sido interpuestas, se ponga fin a los intentos de aislar a su país y se le permita continuar con su programa nuclear.

El ofrecimiento se produce horas después del discurso de Trump en el 72° período de sesiones de la Asamblea General de la ONU, en el que el mandatario norteamericano ha hecho gala del talante belicista que tanto preocupa dentro y fuera de Estados Unidos.

“Es un gesto de buena voluntad que sin duda será tenido en consideración, parece que al fin avanzamos por el buen camino”, ha declarado el secretario general de la ONU, António Guterres. “Puede que estos misiles finalmente sirvan para algo”, reconocía manteniendo, eso sí, la prudencia. “Nadie regala nada a cambio de nada y quién sabe si acaba exigiendo más cosas que no le podamos conceder”, argumenta.

En el comunicado que se ha difundido esta tarde, Kim Jong-un da a entender que la destrucción de Trump sería “completa” y que no afectaría a nadie más. Al contrario, el ataque libraría a los norteamericanos de las políticas de su presidente, así como al resto de potencias que ven amenazada la estabilidad internacional por culpa de sus arrebatos y de su constante desprecio de la diplomacia.

“Tienen veinticuatro horas para pensárselo. Lo toman o lo dejan. Yo insisto en que nuestro programa nuclear está para este tipo de cosas, no sé a qué esperan para tomar medidas contra este fanático”, concluye el norcoreano.