El presentador Juan y Medio se ha colocado en el ojo del huracán esta semana después de haber recortado el sueldo de su compañera Eva Ruiz, contra su voluntad y en pleno directo de “La Tarde, aquí y ahora” de Canal Sur.

“Te lo recorto por ser mujer”, anunció él, alzando un nuevo contrato en la mano. “¡Te has vuelto loco!”, exclamaba agobiada la profesional mientras el presentador la perseguía para que firmara. Pese a las súplicas de Ruiz y entre vítores del público, él no cejó en su empeño y siguió recortando los derechos laborales de la mujer, incluso agarrándola del brazo. “¡Que no llego a fin de mes!”, insistía ella, tratando de taparse las desigualdades de género.

Dos trabajadores del magacín vespertino tuvieron que entrar en plano para socorrer a Ruiz e impedir que la inenarrable escena de acoso laboral televisado fuera a mayores. Todo esto, recordemos, en directo en la televisión pública andaluza, de la que el comunicador es uno de sus nombres de mayor éxito desde hace largos años.

No tardaron en aparecer voces críticas que denunciaron lo ocurrido: “¿Y si nuestros hijos, cambiando de canal, se encuentran con esto en la tele pública andaluza? ¿Creerán que es divertido hacerlo a otras niñas?”, clamaba la líder de Podemos en Andalucía, Teresa Rodríguez, a través de Twitter.

Las reacciones en el seno de la cadena tampoco se hicieron esperar. Ante el vendaval de críticas, Eva Ruiz salió en defensa de su compañero: “Lamentable el uso que algunos quieren dar a una broma acordada entre Juan y yo”. “Sólo [quiero] recordar que el 90% de nuestro equipo está formado por mujeres y todas cobramos menos que los hombres. Me niego a darle a nadie el poder de hacerme sentir víctima de nada”.

La profesional añadió su admiración por Juan y Medio, del que destacó “su exquisito trato a las mujeres”. “Podemos dar fe mis compañeras y yo”, agrega. “Alabar su caballerosidad está por contrato”, sentenció.

Por su parte, “La Tarde, aquí y ahora” de Canal Sur pidió disculpas públicas. En su breve comunicado, el programa explicaba que lo sucedido era “una broma acordada por ambas partes, aunque quizá más acordado por las partes de Juan”.