La incautación de los casi diez millones de papeletas para el referéndum del uno de octubre en una nave industrial del municipio Bigues i Riells, en Barcelona, se ha saldado con 54 agentes de la Guardia Civil heridos y unas 500 papeletas rasgadas o rotas a pedazos. El material censal ha ofrecido resistencia a lo largo de las más de cuatro horas de asedio y se calcula que unas 8.000 papeletas han logrado escapar por la ventana en forma de avión de papel. El resto se ha atrincherado con las puntas bien afiladas, inmune a los gases lacrimógenos.

“Esto es una carnicería”, gritaba uno de los agentes mostrando sus dedos completamente cortados por las esquinas de varias papeletas, que se han arremolinado alrededor de muchos de los guardias civiles. “Nos hemos lanzado encima del montón de papeletas equipados con porras y las papeletas radicalizadas han empezado a desperdigarse por la nave, cayendo encima nuestro en avalancha”, explica el agente herido.

Los nervios y la confusión del momento han provocado también que algunos agentes se agredieran unos a otros mientras intentaban escapar del tumulto de papeletas de papel. “Al lanzarnos a por ellas se nos han metido por todas partes, dentro del uniforme, en los ojos, el pelo…”, dice otro de los guardias civiles que ha tenido que ser hospitalizado por una crisis de ansiedad. “Son papeletas radicales, afiladas, abren la carne como si fuera mantequilla”, asegura este agente.

El escenario de la contienda es ahora un paisaje desolador repleto de trozos de papel y restos de sangre. La Guardia Civil confirma que las papeletas detenidas han sido puestas a disposición judicial y, de momento, no han querido declarar. “Se limitan a preguntar referéndum sí o no”, confirma el cuerpo policial.