El Caribe está sufriendo la fiereza de los huracanes que, como el Irma, dejan a su paso un reguero de destrucción. Pero, ¿cómo se forma un huracán de esta envergadura? Resumimos a continuación las diez fases principales del proceso.

1. Dios emite una solicitud de huracán. Normalmente, esta petición incluye algunas pistas sobre la intensidad y el recorrido que el Todopoderoso ha previsto. En su defecto, es su equipo el encargado de concretar estos detalles según su propio criterio, aunque siempre guiado por la voluntad de Nuestro Señor.

2. Se inicia un estudio de viabilidad con sugerencias de fuerza y trayecto, procurando no repetir parámetros de huracanes anteriores y teniendo en cuenta los recursos de los que se dispone. En este punto se analizan también las predicciones meteorológicas para elegir fechas en las que no vaya a haber otro huracán o un fenómeno similar que reste protagonismo al proyecto.

3. Mientras se lleva a cabo el estudio preliminar, el equipo de marketing empieza a trabajar en el “naming”, elemento fundamental de toda la estrategia de medios.

4. Empieza el casting de vientos.

5. Una vez realizado el estudio de viabilidad, éste es valorado por Dios y, una vez se aprueba, se inicia la fase de elaboración del presupuesto.

6. Aprobado el presupuesto y terminado el casting de vientos, se monta el equipo de ejecución, que llevará a cabo el huracán desde sus tímidos inicios hasta el fin de todo el proceso.

7. Fase de localización: se inspecciona la zona que se ha decidido que recorrerá el huracán y se efectúan los ajustes necesarios según la información recabada sobre el terreno.

8. Ensayo general en Murcia.

9. Comunicado oficial al Vaticano.

10. Visto bueno final de Dios, que elige personalmente la forma y el color del ojo del huracán, considerado “la guinda del pastel”. Puesta en marcha de la coreografía de vientos que dará comienzo al huracán tras meses de preparación.