Se acerca el fin del mundo y, como siempre, estás dejando los preparativos para el último día. Aún queda margen, pero no mucho. Si no estás entre los elegidos para participar en el Proyecto Perseida, sigue estos consejos para sobrellevar el Apocalipsis.

1. Abastecimiento. No esperes a que el primer meteorito caiga sobre el Pacífico para ir a comprar víveres. Corres el riesgo de que sólo quede comida vegana y morir de aburrimiento al segundo día.

2. Búnker. Las radiaciones son tan potentes que no hay escondite posible para huir de ellas. Pero, por lo menos, que el fin del mundo no os pille tumbados en el sofá. Que no se diga que no lo intentasteis. Recomendamos visitar cualquier vídeo tutorial de Youtube sobre construcciones de refugios nucleares. Sólo necesitarás una conexión a Internet, una cuchara y mucha paciencia. Sobre todo: no adquieras un búnker de Santiago Calatrava. Las autoridades afirman que es más peligroso meterse en uno de ellos que salir en pleno Apocalipsis desnudo por la ciudad gritando al cielo “soy inmortal, soy inmortal”.

3. Seguridad. No sabemos si hay algún colectivo inmune a las radiaciones, por lo que es recomendable que, antes de entrar al búnker, dejemos las luces de casa encendidas y unos maniquíes tras las cortinas para que dé la sensación de que hay gente en casa (para más ideas, revisitad el documental apocalíptico Solo en Casa).

4. Comodidad. Se desconoce cuántas décadas tendremos que pasar bajo tierra, así que deberemos dotar nuestro refugio de detalles que recuerden a un hogar. Por ejemplo, la bicicleta estática que nunca has usado. El Apocalipsis parece un buen momento para, ahora sí, ponerse en forma.

5. Niños. Los menores de edad consumen una cantidad de oxígeno desmesurada. Tú sabrás.

6. Pilas. Imprescindibles. El suministro eléctrico caerá, por lo que necesitaremos otros medios para conseguir que nuestro iPhone funcione. Con una pila y una patata es posible cargar el teléfono en apenas seis días. ¡Que el fin del mundo no te haga perder tu puntuación en Clash Royale!

7. Preservativos. Uno de los primeros efectos de las radiaciones será una subida de la líbido en el ser humano. Está demostrado que en situaciones catastróficas los humanos recurren al coito porque la tele no funciona. Pasó en la Segunda Guerra Mundial, en el gran apagón de Nueva York en 1965 y la terrible derrota electoral de Joaquín Almunia. (Para más información, véase punto número 5).