¡Estimado amigo patriota! ¿Te han destinado a un lugar con mar, a bordo de un crucero ambientado en el loco mundo de los Looney Tunes? No te preocupes: te sugerimos una serie de consejos para sentirte como en casa.

Camarote. Si te ha tocado dormir en un habitáculo de dos metros cuadrados junto a otras tres personas, estás de enhorabuena. Rememora aquel verano en el que fuiste con tu mujer y los niños de camping poniendo una peluca a tu compañero más andrógino y un chándal a los dos más bajitos. Acto seguido, llena el camarote de insectos (si no los tiene ya) y pinta estrellas en el techo. Aaaah, qué tranquilidad se siente, observando el firmamento…

Retrete. Con algunos pequeños cambios, podrás redecorar el lavabo como si fuera el de tu casa. Deja mensajes cariñosos en el vaho del espejo para que tus compañeros los descubran cuando se duchen. Eso gusta mucho. Y sobre todo: sabemos que es muy tentador cuando estás en un barco lanzar rollos de papel higiénico al puerto, a modo de serpentina. Pero no los tires todos. Las toallas sólo pueden hacer las funciones de papel una vez (dos si eres muy hábil).

Comedor. Seguramente, en el crucero te tocará compartir mesa con más gente. Que eso no te haga perder espontaneidad. El almuerzo ofrece muchas opciones de diversión, como lanzar trozos de pan a algún compañero con gafas o preguntar al resto de comensales cómo les ha ido en el trabajo, si han requisado muchas papeletas, etcétera.

Camarote del capitán. Los cruceros son un escenario propicio al amor. Quién sabe si no acabas encontrando a tu media naranja en el capitán del barco. Si es así y acabas pasando una noche loca en su camarote, no olvides sugerirle que cambie los muebles de sitio de manera muy insistente. Este simple gesto crea un ambiente hogareño muy cálido.

Sala de máquinas. Si tienes una casa grande, es probable que tengas una sala de máquinas, pero las de los barcos suelen ser muy impersonales. No olvides comprar una lavadora, una secadora y una nevera para decorarla. Y, muy importante, compra muchas herramientas y pinta su silueta en la pared para colgarlas en su sitio y no volver a utilizarlas en la vida.

Lugares comunes. Si eres más de Disney que de Warner Bros, quizá encuentres de mal gusto encontrar cuadros y dibujos de Piolín, el Coyote o Silvestre en todas las zonas comunes del crucero. Simplemente, imprime fotos de tus seres queridos y pégalas en las caras de los personajes de Looney Tunes. Así, un cuadro de Piolín pasará a ser uno de tu pareja, el del Coyote se convertirá en un retrato de tu suegra y el gato Silvestre se convertirá en Cristiano Ronaldo.