En un alarde de sinceridad, el dueño del restaurante madrileño “Don Filete” ha colgado esta semana un cartel que reza “Se necesita cocinero” y añade que “el de ahora es una mierda”. La aclaración ha llenado el local de curiosos que se acercan a fotografiar la oferta laboral y, aunque pocos se animan a comer en el establecimiento, éste se ha hecho ya famoso gracias a las redes sociales.

Pablo Bermejo, propietario del restaurante, considera que el hecho de confesar que el cocinero actual es “una mierda” ayuda a que los posibles candidatos pierdan el miedo a ofrecerse “porque el nivel ya está por los suelos”. Lo demuestra acercándose a una de las mesas, ocupada por unos comensales alemanes de turismo en la capital. “Es que mira esto. Mira. ¿Esto es un estofado de rabo de toro? ¿Qué estamos, en la mili?”, exclama Bermejo mientras le quita el plato a su cliente para mostrarlo a los periodistas. “Ellos no se dan cuenta porque en su país comen mierda, pero a mí me sirven esto y se enteran, ya le digo yo que sí”, añade mientras los turistas, ajenos a todo, sonríen con paciencia.

“Hago lo que puedo y me pagan lo que me pagan”, se defiende el cocinero, que ha preferido mantenerse en el anonimato. “Yo también preferiría mantenerme en el anonimato. Wilson, coño, que con cariño te digo que no tienes ni puta idea”, replica Bermejo.

La sinceridad del dueño forma parte de toda la estrategia de comunicación del negocio. En la carta, la descripción de los platos es directa y transparente: “Cóctel de gambas congeladas”, “Espaguetis con tomate Fructis sobre lecho de demasiado aceite” o el misterioso “Ensaladilla rusa no, lo siguiente” son algunos de los nombres que pueden leerse en el menú, que tiene dos opciones: “normal” y “cara”.

“Lo que sí tenemos bueno aquí son los yogures esos griegos Hacendado. No sé qué les echan pero oye, están muy bien”, dice Pablo Bermejo.

Varios clientes han sugerido al propietario que cuelgue otro cartel que anuncie que se necesita experto en marketing. Algo que él prefiere dejar para más adelante, “cuando vendamos un producto que no sea de juzgado de guardia”.