“Y esto sería un poco todo sobre lo que viene siendo la música entre los siglos XVI y XIX en la Villa de Madrid”. Con estas palabras ponía ayer el broche final a su tesis doctoral, un exhaustivo trabajo de más de 500 páginas, el musicólogo José Antonio Jotono. Pese a las quejas de su director de tesis, que considera que un estudio de tanto rigor y envergadura requiere un final a la altura, Jotono insiste en que “es la expresión que más me gusta para terminar, aunque también he barajado otras opciones como ‘Espero que haya quedado todo clarinete’ o ‘Suscribíos a mi canal'”.

El autor considera que su investigación -repleta de anexos, partituras y fragmentos de texto en castellano antiguo- es tan extensa que, cuando el lector llega al final de la tesis, “está un poco hasta la polla, como es natural”. De ahí que opte por un lenguaje más bien informal para cerrar el trabajo.

“En la época de las redes sociales a la gente hay que atraerla con un lenguaje distinto”, reflexiona Jotono, que baraja incluso cambiar el título de la tesis, “La música entre 1590 y 1800 en la Villa de Madrid”, por algo más sintético como por ejemplo “10 cosas que no sabías (y alguna más que te sorprenderá) sobre la música viejuna”.

“El capítulo ocho, de contextualización histórica, es muy farragoso y he pensado que igual se podría resumir con un meme de esos de Internet”, argumenta el musicólogo pese a las reticencias de su director. “Hay uno sobre Despacito que, con algunos ajustes, serviría también para la música barroca”, añade.

Realizando estos pequeños cambios, el autor de la tesis espera obtener una calificación de “sobresaliente putísima madre”.