El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, ha comparecido hoy en el Congreso para hablar sobre la financiación del PP y de sus vínculos con la trama Gürtel. El mandatario ha confesado ante una oposición estupefacta y expectante que “Andaba en La Moncloa hace unos años. Iba todo bien hasta que comenzaron a suceder cosas raras”. A partir de ahí, Rajoy ha iniciado un relato repleto de suspense con el que se ha ganado el aplauso unánime del hemiciclo.

Rajoy se ha referido a la misteriosa presencia de un hombre que “se movía rápido, parecía registrar la sede del partido, o buscar algo, no sé. Me acojoné un poco”. El presidente parecía aludir al inicio de la investigación por parte de la Fiscalía Anticorrupción, iniciada en noviembre de 2007. A partir de ahí, la aparición de extraños personajes -el hombre del bigote, Luis El Cabrón-, de una caja sospechosa y de notas manuscritas a lápiz con crípticas iniciales ha llevado a la oposición a renunciar en bloque a la pausa de media hora prevista durante la comparencia. Nadie ha querido interrumpir la historia ni perderse un solo detalle.

“Estás en peligro. Lo mío ya no tiene solución pero tú todavía puedes salvarte”. Este fue uno de los mensajes que el líder de los populares recibió en su móvil, escrito por el extesorero de su formación. “No sé si lo que me está pasando es real, peligroso o si sólo se trata de una broma, pero sea como sea he de descubrir qué está pasando aquí”, se decía a sí mismo el político. “Me estaba agobiando. Salí a dar una vuelta”, relataba esta mañana con pelos y señales, manteniendo magistralmente el suspense de la historia y narrándola como si estuviera sucediendo en tiempo real.

“Había una segunda contabilidad idéntica a la oficial. Si estuvieran frente a frente, una podría parecer el reflejo ilegal de la otra”, ha reconocido el mandatario, recordando el momento en el que la existencia de una caja B se consideró un hecho probado. “Les insistí mucho, porque no conseguía que me dieran una respuesta clara. Tan sólo sonrisas y ‘no se preocupe, todo está bien'”, comenta Rajoy que le decían sus colaboradores de la máxima confianza cuando la trama estaba en su punto álgido. El presidente ha reconocido la desesperación que le embargó al comprobar que la ciudadanía estaba reaccionando negativamente ante la cadena de acontecimientos que se sucedían: “Pensé: Tal vez nuestros votantes estén muy muy muy enfadados con nosotros por algo que desconocemos, y de ahí esa actitud tan tan chunga”, se dijo a sí mismo en su momento. Pero no perdía la calma: “Han terminado de prepararme el bocadillo de tortilla que había pedido. Me subo al despacho a comérmelo, que con la tontería se me ha hecho tarde”.

“JODER QUÉ SUSTO”. Así reaccionaba Mariano Rajoy el pasado mes de mayo cuando el tribunal de la Audiencia Nacional le comunicó que tendría que testificar. “¡No vayas, Mariano, regresa a La Moncloa!”, han gritado en ese momento varios diputados. Íñigo Errejón ha tenido que abandonar el hemiciclo en ese instante porque se estaba poniendo muy nervioso y estaba a punto de llorar.

La narración del presidente ha terminado con una serie de frases confusas e inconexas, siguiendo su estilo habitual: “Gracias por pero todo. Ayuda antes de la justicia sin conmigo seguramente acabado este país. No de ninguna me cabe eso duda el suyo beneficio”.

Según datos de Sigma Dos, las explicaciones de Mariano Rajoy sobre la trama Gürtel le han proporcionado más de 300.000 votantes en poco más de dos horas.