Cada verano, con la llegada del calor y de las comidas copiosas, nuestros hijos se enfrentan al peligro del corte de digestión. Si estás leyendo esto es porque tu madre se lo tomó en serio y ahora no estás muerto gracias a ella. Si quieres que tus hijos se mantengan con vida y no se les corte la digestión, sigue los siguientes consejos.

No dejes que ingiera nada en las 24 horas anteriores y posteriores al baño

La cultura popular suele hablar de esperar dos horas para bañarse, pero la cultura popular miente. Evita que tu hijo ingiera nada en las 24 horas anteriores y posteriores al baño o morirá. Si tienes que coserle los labios para que no pueda abrir la boca, hazlo. Por mucho que llore, le estarás salvando la vida.


Lleva una jaula a la playa y enciérralo en ella

Todos los que somos padres sabemos lo complicado que es controlar a los niños en espacios abiertos como la playa. Si no quieres que tu hijo se muera por meterse en el agua con el estómago lleno de comida, enciérralo en una jaula. No importa que el resto de padres te mire y te critique: claramente, tú quieres a tus hijos más que ellos a los suyos.


Córtale las piernas a la altura del muslo

Los niños son pequeños y escurridizos, así que es fácil que se escapen incluso si los has encerrado en una jaula. Córtale las piernas a la altura del muslo a tu hijo, así no podrá escaparse y meterse en el agua sin tu supervisión. Perderá calidad de vida, pero al menos seguirá con ella, no como si tuviera piernas y las utilizase para entrar en el agua y morir.


Entiérralo en la orilla y espera a que el deshielo haga que el agua le llegue lentamente

Los padres podemos ser muy exagerados a la hora de proteger a nuestros hijos. Lo cierto es que el verano es una época para disfrutar y bañarse, sería absurdo tratar de impedir que nuestros hijos lo hicieran. Pero para evitar que se mueran por corte de digestión, puedes enterrarlo en la orilla y esperar a que el deshielo del océano haga que el agua le llegue poco a poco, de manera que su cuerpo se habitúe al cambio de temperatura y así evitar sustos.


Extírpale el estómago

Si tu hijo es de esos que no para quieto ni un segundo y controlarlo te resulta imposible, lo mejor es extirparle el estómago justo después de comer. Lleva una neverita a la playa para poder conservarlo en hielo. Cada vez que vaya a entrar en el agua, quítaselo. Intenta hacerlo antes de que la comida pase a los intestinos. Si no estás seguro, extírpale también los intestinos.


Aliméntalo únicamente de agua

Si lo que ha comido tu hijo es agua, bañarse en agua será inocuo.


Practícale una incisión en la carótida

La sangre es agua, agua que recorre todo el cuerpo de tu hijo sometiéndolo a un riesgo inminente de muerte por corte de digestión. Córtale la arteria carótida para evitar que la sangre siga avanzando por su cuerpo y llegue a la comida que se encuentra en su estómago. No te preocupes por si se empieza a desangrar, un corte en la garganta es mucho más leve que un corte de digestión.


Haz que coma dentro del agua

Si quieres evitarte baños de sangre, lo mejor es hacer que tu hijo coma directamente dentro del agua. Introdúcelo en el mar o en la piscina cada vez que tenga hambre. Siempre se ha dicho que no se debe comer antes de bañarse, nadie dijo nada de hacerlo durante esta actividad. Jaque mate, naturaleza.


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