El verano es sinónimo de playa. Si tienes hijos, es probable que quieran construir un castillo de arena. Pero, ¿sabes cómo proceder? Te explicamos la manera de hacerlo en ocho sencillos pasos.

1. Contrata un arquitecto.

Un buen arquitecto es un profesional que escuchará tus ideas y diseñará un castillo a medida de tus gustos y presupuesto. Te ayudará durante todo el proceso de la construcción, ahorrando tiempo y dinero. Si quieres que tu castillo dure más de cinco minutos en pie, no contrates a Santiago Calatrava.

2. Búsqueda del terreno.

Elegir el terreno adecuado es muy importante a la hora de diseñar nuestro futuro castillo. Si decides hacerlo en el paseo marítimo, es posible que una jubilada lo pise sin querer. Si optas por hacerlo bajo el mar, es posible que las humedades pasen factura. El arquitecto podrá visitar los terrenos contigo y con tu hijo, y comentarte las ventajas e inconvenientes de cada uno de ellos para ayudarte a tomar la mejor decisión.

3. Estudios previos del castillo.

Una vez comprada la parcela necesitaremos:

– Un estudio topográfico. Un topógrafo dibuja la geometría y relieve del terreno para saber sus dimensiones exactas y los elementos que hay en ella –rocas, almejas, chanclas olvidadas, etcétera-.

– Un estudio geotécnico. Mediante la realización de sondeos se comprueba la composición y resistencia del terreno. Será fundamental para diseñar la cimentación y estructura de la casa.

El arquitecto puede facilitarte ambos contactos o gestionarlos por ti.

– Anteproyecto. El arquitecto estudiará tus ideas, las normativas existentes y el presupuesto disponible. Diseñará unas líneas generales que tras varias correcciones se convertirán en tu castillo ideal.

4. Documentación técnica.

Una vez definidas las líneas maestras de tu fortaleza, el arquitecto redactará los siguientes documentos:

– Proyecto Básico. Documentación necesaria para la obtención de la licencia de obras mayores en el ayuntamiento. Se compone de memoria y planos que describen las obras a realizar y el cumplimiento de normativas.

– Proyecto Ejecutivo. Documentación en la que se define toda la geometría y materiales del edificio necesarios para la construcción del castillo, básicamente arena.

5. Contratar un aparejador.

Los aparejadores son técnicos que se encargan del control de la ejecución de las obras, de su seguridad y la calidad de la misma. Junto con el arquitecto, realizará la documentación necesaria para la obtención de la licencia. Si no conoces a ninguno, los arquitectos suelen trabajar con varios aparejadores, te pueden recomendar alguno.

6. Contratar una empresa constructora.

Es de vital importancia redactar un buen contrato que describa qué está incluido y qué no, las garantías, el plazo de finalización, etcétera. Muchas familias han tenido que abandonar la playa porque se hacía de noche por culpa de una mala planificación de la empresa constructora.

7. Final de la obra.

El arquitecto, el aparejador y la empresa constructora se reunirán con el propietario para comprobar que el castillo esté en perfectas condiciones y cumpla todas las normativas. Una vez certificado se firmará la documentación de final de obra y empezarán a contar las garantías.

8. Documentación de Nueva Construcción.

Con la obra finalizada deberás declarar la nueva construcción. Con el certificado final de obra deberás tramitar:

– Licencia de 1º ocupación. El ayuntamiento verifica que la obra ha seguido los planos y documentación entregada anteriormente. Imprescindible para obtener la cédula de habitabilidad y el alta definitiva de agua, luz y gas.

– Cédula de habitabilidad. Documento que certifica que el castillo cumple con las condiciones mínimas de habitabilidad. Necesaria si se quiere alquilar o vender el castillo de arena y para los suministros.

– Alta Catastral. Comunicaremos la obra al catastro para su inscripción.

– Alta definitiva de agua, luz, gas. Deberás cambiar los suministros provisionales de obra por los definitivos del castillo, con tarifas más bajas.

¡Y voilà! ¡Ya puedes disfrutar de tu fantástico castillo de arena!