Las nuevas tendencias del mercado laboral se han traducido también en nuevas formas de concebir las vacaciones de verano. Los millennials, siempre a la última, están revolucionando el concepto de descanso con el denominado “Homestaying”. Para vivirlo en primera persona, enciérrate en casa hasta septiembre y practica cualquiera de estas cinco actividades:

Túmbate en el sofá de tu casa, cierra los ojos e imagina que estás en la playa. Eso sí: cuidado con imaginarte que estás en una playa con medusas imaginarias, podrías acabar imaginándote que te pican mientras te bañas y el dolor que sentirías en tus ensoñaciones podría resultar molesto. Procura imaginar a un socorrista por si te imaginas que te ahogas. Revisa el procedimiento correcto del boca a boca para imaginarte correctamente que te rescatan si imaginas alguna desgracia. Si decides imaginar que viajas a una playa extranjera, no olvides imaginar que compras los billetes a tiempo e imagínate una maleta que puedas embarcar en el avión imaginario. Si no, podrías pasar horas imaginando que esperas tu maleta en la sala de recogida de equipajes o incluso imaginar que te han perdido la maleta a saber en qué país imaginario.

Practica el “balconing” desde el balcón de tu casa. Emborráchate de sangría y arrójate por el balcón de tu casa. No hay plan más vacacional que este.

Decora tu piso para que parezca un hotel. Coloca manzanas en una cesta, pon toallas sobre la cama y siéntete como un turista en tu propia casa. Sírvete el desayuno entre las 7 y las 11 de la mañana y dúchate corriendo para no llegar tarde y que hayas cerrado el comedor. ¡No olvides robarte tu propio jabón antes de salir del baño!

Procura no estar disponible para nadie como si realmente no estuvieras disponible para nadie aunque en realidad estés disponible para cualquiera. Apaga el móvil, no interactúes con nadie, no mires por la ventana de tu casa. Es lo que pasaría si estuvieras en un lugar recóndito. Cuando subas las persianas a la vuelta, volverás a ver el paisaje urbano de siempre, hablarás con los vecinos tras un mes sin verles y vivirás de nuevo el shock que se siente al regresar a la rutina.

Habla en inglés precario con tu pareja. Aunque hagáis vida normal, el mero hecho de intentar hablaros en inglés durante las vacaciones provocará que estos días de asueto se conviertan en una provechosa inmersión idiomática. Seguro que habrá divertidos equívocos y anécdotas típicas de quienes viajan al extranjero.