El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, ha acusado esta mañana a todos los españoles de “consentir, promover y facilitar” la financiación ilegal del Partido Popular en el marco de la llamada trama Gürtel. En su comparecencia como testigo en la Audiencia Nacional, Rajoy ha asegurado que él se ha limitado siempre “a cumplir el mandato de la ciudadanía”, la cual es, según su declaración, “la principal responsable de las irregularidades cometidas por el partido en el que activamente deposita su confianza de forma reiterada cada cuatro años”.

En respuesta a las preguntas de la acusación, el mandatario ha insistido en señalar que “sin los votos de los españoles, la trama de corrupción no habría podido desarrollarse como lo hizo durante tantos años, fueron ellos los colaboradores necesarios que hicieron la vista gorda por mucho que, de manera informal, denunciaran que los políticos robaban y que era una vergüenza”. Según el presidente, estos lamentos eran “simple y pura palabrería que luego no se reflejaba en los resultados de los comicios”.

Rajoy se ha desmarcado además de su propio partido aclarando que “para mí todo esto es un trabajo, hago lo que me dicen porque es mi obligación y no se puede estar cuestionando lo que a uno se le encomienda, hay que ser serios”. A nivel personal, sin embargo, dice sentirse “muy alejado de los tejemanejes de la política hasta el punto de que yo nunca he votado a ese partido ni a ningún otro porque, como comprenderá, sé cómo funciona todo el asunto”.

“Nunca nadie podrá probar que yo haya elegido democráticamente este partido en el que trabajo, y es claro y manifiesto que ejerzo de presidente por decisión expresa de todos los españoles. Es a ellos a quienes deberían preguntar por qué dieron poder a una organización de estas características, estando plenamente informados, porque lo estaban, de la multitud de casos de corrupción que indicaban que algo no iba bien”, ha declarado Mariano Rajoy, añadiendo asimismo que “de no haber puesto en peligro mi puesto de trabajo y el sustento de mi familia, yo mismo hubiera denunciado a los españoles por perpetuar una organización delictiva”. No ha dudado tampoco en lamentar “el daño que los españoles han hecho a la democracia con sus votos”.

El jefe del Ejecutivo ha confesado sentirse “un cabeza de turco en todo este asunto” y ha acusado a sus votantes de “dejarme solo al frente de todo este embrollo en el que esos señores me han obligado a meterme”.